Lo tienen todo y, sin embargo, cada vez incurren en actitudes y hábitos más nocivos para su salud: drogas, alcohol, violencia… ¿Qué les pasa a los niños y jóvenes de hoy en día?. María Jesús Álava en su libro “El NO también ayuda a crecer”, ayuda a descifrar las claves. 

1. Incúlcale desde pequeño un estilo de vida.

El consumismo no es una tendencia que se resuelva quitando al niño todos los estímulos, “más bien se trata de inculcarle un estilo de vida, una escala de valores, un nuevo modelo que permita a todos los miembros de la familia volver a disfrutar de las cosas sencillas”. 

El consumismo no es una tendencia que se resuelva quitando al niño todos los estímulos, “más bien se trata de inculcarle un estilo de vida, una escala de valores, un nuevo modelo que permita a todos los miembros de la familia volver a disfrutar de las cosas sencillas”. 

2. Enséñale a vivir con la frustración.

Es importante que el niño tome pronto conciencia de que no puede tener todo lo que desea. La frustración tiene que ver con la maduración, y es necesario que aprenda a vivir con ella, para evitar que se venga abajo ante el menor obstáculo o dificultad cuando no consiga lo que quiere.

Es importante que el niño tome pronto conciencia de que no puede tener todo lo que desea. La frustración tiene que ver con la maduración, y es necesario que aprenda a vivir con ella, para evitar que se venga abajo ante el menor obstáculo o dificultad cuando no consiga lo que quiere.

3. Dale ejemplo.

La pautas de actuación observadas en los padres son el primer vehículo de aprendizaje. “La mejor forma de evitar que adquiera hábitos consumistas es que el niño vea que sus padres no son compradores compulsivos, que dan valor a las cosas y a su conservación; que son respetuosos con el medio ambiente; que no se llenan de objetos superfluos, etc. … y, sobre todo, que éstos les enseñen lo que tiene más valor, lo que no se puede comprar: la ilusión, el tiempo, la dedicación…”.

4. Hay que ser padres, no colegas.

Los adultos ocupan un papel en la vida de los niños: el de adultos, y pocas cosas le confunden tanto como ver a un adulto comportándose como él. Los padres deben desempeñar su rol, aunque a veces le cueste, ya que es la única forma de que sirvan como referencia válida”.

5. No le sobreprotejas.

Es importante que los padres estén siempre al lado de los hijos para apoyarlos y orientarlos, pero no para asfixiarlos. Niños y jóvenes tiene que vivir sus pequeñas “crisis”, y éstas serán las que les permitan generar sus propios recursos, sus propias

habilidades y sus propias salidas.

6. Nunca bajes la guardia.

Observar constantemente a los hijos para detectar cualquier indicio de conducta anómala. “Unos ojos rojos, por ejemplo, son signo inequívoco de que el joven ha estado bebiendo o tomado cualquier sustancia. No hay que olvidar que los jóvenes suelen decir a su manera, pero con bastante claridad, que algo no está funcionando bien, y que necesitan la actuación de los padres, no su huída”.

7. Ayúdales a motivarse.

Los padres deben hacerle ver a los jóvenes que valoran el aprendizaje y el trabajo intenso más que las notas; ofrecerles oportunidades para destacar y ser útiles; ayudarles a buscar sus puntos fuertes y desarrollarlos; y enseñarles a mantener expectativas realistas.

Artículo de la revista Consejos de tu Farmacéutico.
Basado en libro de Mª Jesús Alavesa: “El NO también ayuda a crecer”
www.consejos-e.com